A ella no le gustan tus piropos machistas

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    Me imagino que tus piropos, tan sanos y halagadores, tienen una noble función: buscas la mujer de tu vida. ¿O sólo una cachita rápida para jactarse ante tus amigos? Creo que lo que realmente quieres es masturbarte con tu propia hombría.

    Veamos cómo funciona esto: vas por la calle, haciendo tus cosas importantes y pasa una mujer guapa o quizá no tanto, pero quieres hacerle un favor. Le lanzas un comentario inteligente y picarón, porque eres un hombre y sabes lo que ella quiere. Ella lo escucha, se paraliza y se siente tan halagada, que agradece en silencio tu gesto. O quizás te cruzas con una chica más atrevida, que se da vuelta, te sonríe, toma un papel y te entrega su teléfono. La hiciste, campeón.

    ¿No es eso lo que te siempre te pasa? ¿No? Entonces, ¿cuál es la motivación, por qué lo haces? Creo que ésta es la realidad: te importa una mierda halagarla, te inventas esa justificación. Piropeas para reforzar tu hombría, les silbas porque eres amo y señor de la calle y quieres que ellas y que tus amigos lo sepan.

    Te tengo una noticia: eres un machista. No te vuelvas loco con esto, pero a ella no le importa tu opinión, no se viste para ti y de seguro va por la calle pensando cosas más interesantes. Pero estás a tiempo, puedes dejar hoy de ser un machito que se masturba con su propia masculinidad y ser un verdadero héroe para ella y para ti: quédate callado y enseña a otro machito a hacer lo mismo. Serás más que un héroe anónimo: serás un humano con empatía y no un imbécil del montón.

    Puedo adivinar la siguiente pregunta, ¿qué pasa si ella es linda y quiero conocerla? Si tu instinto de macho cazador es imparable, intenta ser respetuoso: saludar y pedir disculpas por la interrupción, igual como cuando preguntas la hora o la ubicación de una calle si estás perdido. ¿O acaso le hablas a todo el mundo gritando de una vereda a otra o a cinco centímetros de su oído? Lo más importante: espera lo que ella tenga que decir. Quizá así establezcas una relación humana civilizada, algo que jamás lograrás con un agresivo “piropo”.

    *Columna de Francisco Rojas Fontecilla, publicada originalmente en El Ciudadano

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