Sean adultas o menores de edad, el sujeto persigue a las mujeres que llevan falda. Con un artefacto tecnológico en la mano, espera que pasen por un ducto de ventilación para verles la ropa interior.

En pleno centro de Santiago, en Ahumada con Moneda, un hombre persigue a las mujeres que visten faldas, se acerca a ellas por detrás con lo que se presume un dispositivo tecnológico que saca fotos o graba su ropa interior. Sin embargo estas conductas quedan impunes ante la ley.

El acosador lleva gafas oscuras y viste como cualquier ejecutivo que transita por el centro de Santiago. Su actuar consiste, según quedó expuesto en el reportaje de Chilevisión Noticias, en pararse en esa esquina y seguir por algunos metros a cualquier mujer que usa falda, sean adultas o escolares, espera a que pasen por un ducto de ventilación y se devuelve a su punto de origen para acechar a otra.

Estas prácticas no están tipificadas como delitos, explicó Daniela Castillo, del área jurídica de OCAC Chile, ya que “no caben dentro de la figura del abuso sexual porque no existe contacto entre las víctimas y el acosador”.

La única posibilidad de sancionar esta conducta es a través de “ofensas al pudor”, pero de acuerdo a Castillo esta regulación no es apropiada, porque no enfrenta el tema “desde la perspectiva de los derechos de la mujer”, mas bien, debido al contexto en que fue creada la legislación, “se apunta a proteger la “moral pública” y sancionar conductas que generen escándalo o que puedan ofender al público”.

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