Cuando lo local es un problema global: La semana internacional contra el acoso callejero

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    Mientras en Chile se siga justificando este problema, señalando que es parte de nuestra cultura local e idiosincrasia, y se sigan esgrimiendo argumentos que normalizan comentarios de connotación sexual o tocaciones no consentidas, difícilmente podremos mostrar lo urgente y grave que es.

    Es bello que América Latina y el mundo se unan, lo triste es que sea a propósito de una causa que nos duele: el acoso sexual callejero. Si bien el Observatorio Contra el Acoso Callejero (OCAC Chile) ha demostrado que en el país existe una gran cantidad de víctimas de acoso callejero, que nuestras niñas y jóvenes son los grupos más vulnerables de esta violencia y que 9 de cada 10 personas está dispuesta a sancionar estas prácticas, aún no existe una legislación o políticas públicas responsables. Contexto que se replica en éste y otros continentes. Por eso, esta semana, nos unimos a nivel internacional para denunciar esta injusticia.

    La semana internacional contra el acoso callejero es una iniciativa que comenzó en Estados Unidos, gracias a la gestión de la organización Stop Street Harassment. Antes del fin de la primera quincena de abril, se convoca a participar a las distintas organizaciones del mundo que luchan contra el acoso sexual callejero. Este 2015 es la quinta vez que nos unimos. Este 2015 sacaremos la voz entre el 12 y el 18 de abril.

    Chile, a través del Observatorio Contra el Acoso Callejero, participa por segundo año consecutivo, sensibilizando a través de nuestras redes sociales, compartiendo los desgarradores testimonios que recibimos y festejando que hay voluntad por cambiar esta realidad, en un evento familiar el sábado 18 de abril en el Parque San Borja. Porque nuestro compromiso con la equidad de género y la erradicación de violencias es fundamental, porque con estas instancias podemos relevar un tema que hasta ahora llama la atención, pero aún no adquiere la urgencia que amerita.

    Mientras en Chile se siga justificando este problema, señalando que es parte de nuestra cultura local e idiosincrasia, y se sigan esgrimiendo argumentos que normalizan comentarios de connotación sexual o tocaciones no consentidas, difícilmente podremos mostrar lo urgente y grave que es. Sepan que en otros países del mundo el acoso callejero también sucede. De ahí que existan organizaciones en muchísimos países combatiendo esta forma de violencia.

    Con eso muy claro, OCAC Chile ha apoyado a países de América Latina que han manifestado interés en crear una organización que combata este problema. Hoy existe OCAC Nicaragua, OCAC Colombia y OCAC Uruguay. En paralelo, estamos en contacto permanente con entidades como Hollaback!, de varias ciudades; Paremos el acoso callejero, de Perú; Acción Respeto, de Argentina y Chega da fiu fiu, de Brasil, entre otras. Creemos en la coordinación más allá de lo local, para crear redes de apoyo que incrementen la visibilización de un problema que no es exclusivo de un país y que debiese concernir a cada gobierno del mundo. Específicamente, nuestra energía y fuerza están con la realidad latinoamericana, donde aún quedan muchos sectores en los que ni siquiera existe sociedad civil organizada o voluntad política para dar visibilidad al problema.

    Como organización de la sociedad civil, es imprescindible sumarse a esta actividad, una de tantas en las que denunciamos la magnitud de las causas que nos mueven, de la potencia de nuestros ideales, que buscan erradicar las violencias de género. Con estos encuentros entre países hermanos, reafirmamos nuestro compromiso y apoyo hacia aquellos lugares, en especial América Latina, en los que aún el acoso callejero no es discusión pública, donde la política no se ha hecho presente y las víctimas no poseen espacios para denunciar su situación.

    Esta semana y todas las que siguen, nuestro compromiso es con una Latinoamérica que abre el debate, con una Latinoamérica que muchas veces ha sido invisible a manifestaciones de violencia de género, con una Latinoamérica que debe hacerse responsable de construir una sociedad libre de acoso sexual callejero.

    *Columna publicada originalmente por María Francisca Valenzuela en El Dínamo