“De ahí se bajó un hombre de unos 40 años que iba de copiloto, me agarró y empezó a tocarme, ¡se estaba masturbando!”

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    En 2013 iba a mi casa después de salir de clases, con mi jumper que ni siquiera es provocador y un polerón ancho que me llegaba hasta el trasero; en esos momentos tenía 14 años. Estaba a una cuadra de mi casa cuando furgón blanco se estacionó frente a mí. De ahí se bajó un hombre de unos 40 años que iba de copiloto, me agarró y empezó a tocarme, ¡se estaba masturbando! No supe qué hacer y quedé en shock. Él intentó subirme al furgón y lo único que atiné a hacer fue a tratar de safarme. Menos mal que justo iba pasando gente por la vereda de al frente, así que me dejó. Salí corriendo desconcertada, ya que no entendía bien que había pasado, corrí hasta el portón de la villa donde vivo e intenté buscar las llaves pero no pude de lo nerviosa que estaba, ya que pensaba que me seguía de nuevo. Entonces corrí hasta el otro lado de la villa donde la puerta del portón estaba abierta, cuando por fin llegué a la puerta de mi casa la golpeé con tanta fuerza que mi mamá abrió asustada y me dijo: “¿Qué te pasa?”. Y yo sólo me puse a llorar. Después de contarle lo que había sucedido, fuimos a la comisaría que queda cerca de mi casa, pero una vez allí los carabineros me dijieron que estaban de manos atadas, porque no habían pruebas. ¡Sentí mucha rabia! Ni siquiera salieron a rondar por el sector para ver si veían el furgón blanco. Me costó tanto superar lo que pasó que, desde ese día y durante todo ese año, mi mamá me tuvo que ir a dejar y a buscar al colegio.

    Ahora, con 16 años, estaba esperando a mi mejor amigo afuera de un supermercado, que era donde nos íbamos a juntar, pero llegué antes, y mientras lo esperaba, un taxista de como 60 años se paró frente a mí, me tocó la bocina y dijo: ”Yo la llevo mi guachita, venga mamita’’. Lo bajé y lo subí a garabatos hasta que se fue; me dio mucha rabia e impotencia, porque me vinieron los recuerdos de lo que me había pasado anteriormente y me puse a llorar hasta que llegó mi mejor amigo.

    Me he topado con tanta gente pervertida, que ya casi ni me siento segura en este país en donde si te acosan, nadie hace nada. Además siento rabia que digan que es por cómo nos vestimos, porque me visto normal y no ando de provocativa por la vida. Es más, ¡ni siquiera parezco de mi edad! Me veo menor y siempre me echan unos 14 años e incluso menos. Espero que con los testimonios de todos/as logremos hacer algún cambio en este país.

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