Escucho desde el año 2007 la radio FM Tiempo, porque me gusta su programación. Hace poco empecé a escuchar el programa “Gemelos”, conducido por el periodista Carlos Pierattini y el DJ Guatón Fantasma. No sé si el programa siempre ha tenido este estilo, pero desde hace un tiempo se transformó en “los problemas sexuales de Pierattini y Guatón Fantasma”, donde ambos se dedican a contar las cosas que les gusta hacerle a sus parejas y ex parejas, durante el sexo. Creo que debe existir la libre expresión y si esa libertad sirve para que los conductores puedan canalizar sus frustraciones y compartirlas con el mundo, quizás sirva a modo de terapia. Está bien, como dice la voz de la radio: “las opiniones vertidas en este programa son responsabilidad de quienes las emiten, y no representan el estilo de FM Tiempo”.

En particular, el pasado lunes 27 de octubre se tocó el tema del llamado “piropo”, que fue defendido por ambos conductores que directamente afirmaron no estar de acuerdo con la iniciativa de un posible proyecto de ley que pueda sancionar el acoso sexual callejero, un tipo de violencia de género que implica no sólo el piropo, sino también acciones como tocaciones, exhibicionismo y agresiones verbales.

El tema es que, además de apoyar el piropo, los conductores se dedicaron a ridiculizar el trabajo de OCAC Chile y de muchas otras organizaciones que buscan erradicar esta práctica. Su actitud puede ser entendible, ya que si ambos conductores a través de sus comentarios diarios dejan en claro sus inseguridades respecto de su propio género, es obvio que se sientan atacados ante cualquiera que nombre la palabra feminista o igualdad de géneros.

Entendemos que este aprendizaje es un proceso, y que la ignorancia nos hace muchas veces cometer errores. El problema es cuando una diferencia de opinión se transforma en agresión. Cito textual los comentarios emitidos en relación a OCAC. Guatón fantasma: “¿te fijai las minas que alegan? Son todas penca, lo que pasa es que nunca les han dicho un piropo. Son todas malas y mal vestidas. Eso es tener demasiado tiempo”. Luego, supuestamente, entran a Internet y sigue opinando. “Mira poh’, con esa chasca nunca les tirarían un piropo. Y el mono que aparece al lado, no tienen nada en particular, no muestran, yo me visto más sexy que ellas, son todas malas, hueón”. Acto seguido, Pierattini le contesta citando “piropos” escuchados en la calle y argumentando que le suben la autoestima a las mujeres, a través del “piropo simpático” y “con picardía”.

Este es un claro ejemplo de las agresiones que muchas enfrentamos todos los días, en su mayoría mujeres, lo que me lleva a cuestionar una vez más: ¿Por qué un desconocido (Guatón Fantasma) que es tan “valiente” al no dar su nombre, se siente con derecho a agredir verbalmente y opinar acerca de la imagen de mujeres y hombres que no conoce, que no lo han agredido y que no están siendo entrevistados?

La actitud de estos “comunicadores” es una fiel réplica de las personas que gritan piropos y después giran la cara, o los que manosean a una persona y después arrancan. Quizás la femineidad de la voz del señor Fantasma es algo que lo complica, no se siente cómodo, no quiere ser femenino, cuando en realidad la femineidad no tiene nada de malo. Pero Fantasma lo es, por eso su masculinidad tradicional lo empuja a denigrar a las mujeres, porque se incomoda a sí mismo al no calzar con patrones tradicionales. Se odia a sí mismo y, además, sin conocer a las mujeres que agrede, parece que también odia sólo nuestro género.

*Columna escrita por Karina Billa originalmente para El Quinto Poder

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