“Me tenía afirmada de tal forma que no podía moverme”

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    Hace tres años aproximadamente, iba caminando a mi casa de vuelta de la universidad después de haberme quedado estudiando hasta tarde cuando, de un segundo a otro, un tipo me tomó por la espalda como si me estuviera abrazando y me pidió el celular. Me dije a mí misma: “¡cresta!, me van a asaltar”, y entré en pánico. Me tenía afirmada de tal forma que no podía moverme, por lo que no tenía como entregarle mi celular que estaba en mi mochila. El tipo me insistió reiteradas veces hasta que le dije: “si me sueltas, te lo paso”. Fue en ese instante que terminé en el piso, en unos arbustos que había al costado de la vereda. Ahí fue cuando comenzó una agresión de tipo sexual, empezó a tocarme y a golpearme; no sé de dónde saqué fuerzas para patalear y gritar muy fuerte, tanto así que el tipo me tapó la boca para que me detuviera. Lo único que sentí en ese minuto fue miedo y creí que la mejor forma de defenderme era morderle la mano. Para mi suerte, cerca había un colegio y un condominio, y los guardias de estos dos lugares escucharon y comenzaron a caminar hacia donde yo estaba. Fue en ese instante en el que el tipo salió corriendo, sin robarme nada. Sin embargo, me quedé con una sensación de entre rabia, vergüenza y miedo. Hasta el día de hoy, cuando es de noche sufro cuando paso por ese lugar sola, muchas veces pido que me vayan a buscar al paradero o le pido a mi pololo, quien vive bastante lejos de mí, solo para no caminar sola. Sé que no tengo que vivir con miedo y que tengo que hacer algo para que este tipo de situaciones no le ocurran a otras mujeres. Por eso, me he preocupado de informarme con respecto al tema del acoso callejero. Además, cuando me he enfrentado a situaciones en las que recibo gritos o acoso del tipo verbal, trato de responder aunque sé que quizás no voy a lograr mucho; incluso, cuando he visto que otras mujeres se enfrentan a situaciones similares, intento ayudarlas porque tuve la suerte de haber recibido ayuda. Pero insisto, esto no es algo que le debiese seguir ocurriendo a ninguna mujer.

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