Paulina Núñez, la feminista-de-derecha no feminista

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    Durante esta semana dio a conocer un video publicado a comienzos de abril, donde la diputada RN Paulina Núñez entregó su declaración de principios para la Fundación Nueva Mente. En los 3.57 minutos que dura la declaración, la autoproclamada feminista de derecha entrega un sinnúmero de argumentos que dan cuenta de lo poco feminista de su discurso. Sin embargo, sólo se analizarán cuatro de ellos para dejar en claro el peligro de la despolitización de un discurso tremendamente político.

    En primer lugar, la honorable, como estrategia argumentativa de su posición que el feminismo no es patrimonio de la izquierda, hace mención a que éste “trasciende el sesgo político”. Ante esto es necesario ser tajante: el feminismo es profundamente político al ser una apuesta de proyecto democrático, pero no en las condiciones económicas, políticas, sociales y culturales actuales. Por lo tanto, si bien no toda la izquierda es feminista –por lo menos no el ejercicio partidista actual-, el feminismo no es sino de izquierda en tanto cuestiona las bases de la reproducción y no sólo las administra (incongruencia basal con el discurso de derecha).

    Siguiendo el argumento y como segundo punto a analizar, cuando la diputada de derecha menciona que “si ser feminista es querer igualdad, yo soy feminista”, cae en un error imperdonable de reducir el significado al significante. La igualdad no es una bandera feminista en las condiciones actuales, es decir, no es igualdad en un sistema patriarcal y menos en uno neoliberal.

    El feminismo no es administrar lo que el sistema ha declarado como “La Mujer”, sino que poner en cuestión su misma constitución y por tanto también la del “Hombre”. Como ejemplo, y en términos prácticos, la crítica feminista a las AFP no debe comenzar en la brecha de sexo entre los promedios de las pensiones, ya que convengamos que pasar de una miseria a una menos-miseria no soluciona la situación, es decir, no es igualdad en la precariedad. Una crítica feminista no es una pelea sólo por las condiciones de lo que el sistema dice que es una mujer e igualarlas a lo que se dice que es un hombre.

    El tercer punto a revelar, para cuestionar la posición feminista de Paulina Núñez, es su propia concepción de mujer como sujeta de su feminismo-no-feminista. La diputada para argumentar que el feminismo está más allá de la política nombra diferentes tipos de mujeres que fueron a la multitudinaria marcha del pasado 8 de marzo. Sin embargo, los tipos de mujeres que nombra son todas hegemónicas –no por eso menos reales-. Pero ¿dónde quedan las trans, lesbianas, las que abortan, las mujeres que fueron desnudas, las travestis, las queer, entre muchas otras? En el discurso de Paulina no aparecen porque la categoría del ser mujer que defiende es una hegemónica y por lo tanto poco molesta al sistema que ella misma defiende.

    Algo que la diputada debe comprender es que la perspectiva feminista llama a historizar las categorías de género imperantes, las cuestiona y tensiona. El feminismo no es igual a Mujer, ya lo dirá Judith Butler, hace poco de visita en nuestro país, quien menciona que la crítica feminista debería poner atención en las mismas estructuras por las que se pretende lograr la emancipación, y por tanto también en su propia sujeta como bandera de lucha.

    Quizá, si la diputada quisiera aprender más, debería leer a Chantal Mouffe, quien también menciona que las teorías esencialistas feministas, por tanto no feministas, no constituyen una alternativa democrática para dar respuesta a la concepción moderna de ciudadanía, ya que no existe una esencia del ser mujer u hombre.

    Tomando en consideración lo anterior, cuando la diputada Núñez apela a que “nadie se apodere de nuestra causa, que nadie nos instrumentalice”, olvida todo lo descrito y olvida la cooptación que hace la derecha del discurso feminista. El feminismo es cuestionar, es crítica, no es política pública descafeinada. Fraser nos interpela a develar el falso aliado del feminismo, quizás la diputada también deba leerla.

    El último argumento para dar cuenta del poco feminismo presente en la declaración lo menciona la misma diputada cuando al hablar de los femicidios dice que son “inexplicables muertes de mujeres en manos de quienes fueron o son sus parejas”. Si la diputada fuera feminista comprendería que esos femicidios no son inexplicables, muy por el contrario, existe un sistema que los reproduce, los fomenta y los legitima: Patriarcado. Y es ese mismo sistema el que el feminismo quiere destruir.

     Sí, los feminismos buscan más oportunidades y más derechos, pero no en una economía neoliberal, no con una neoliberalización de la vida. Los feminismos no quieren emparejar la cancha entre las concepciones patriarcales, neoliberales, coloniales, xenófobas, etc. de “hombres” y “mujeres”, sino que pensar una cancha distinta, donde la diversidad, el pluralismo y la igualdad sean la orden del día.

    Finalmente quiero mencionar que no hay que confundir las políticas de género del Estado (o para mujeres tal como son entendidas) con el feminismo. Efectivamente la derecha puede gestionar políticas para mujeres, pero eso no implica que sean feministas. Podemos, incluso, estar de acuerdo en muchas de ellas y trabajar en conjunto para su aprobación, mas no confundamos los planos. Uno cuestiona el discurso hegemónico (feminismo), otro administra las consecuencias del discurso hegemónico (política pública para mujeres).

    Hago el llamado a que la derecha no tema en decir que no es feminista, las feministas ya lo sabemos.

    Revisa acá el video:

     

    Esta columna fue escrita por María José Guerrero y publicada originalmente en The Clinic el 12 de abril de 2019.

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