”Rebajaron mi persona hasta que me puse a llorar”

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    Cuando recién empecé a manejar me ocurrió una situación muy desagradable y que por desgracia aún recuerdo. Iba bajando por una calle en la mitad de un taco que no se movía ni de buena voluntad. Al frente había una camioneta ‘’pick-up’’ en la que había varios hombres que parecían de una construcción. Uno de ellos hace bastante rato que me estaba mirando, hasta que me señaló con el dedo y le dijo algo a sus compañeros. Todos voltearon a verme y comenzaron a tirarme besos y a sonreír. No les hice caso y traté de ignorarlos, pero fue bastante complicado considerando que se encontraban a  sólo unos metros y era imposible moverme a otra pista. Los tipos insistían y cada vez se ponían más desagradables; de tirarme besos pasaron a relamerse los labios y a hacer gestos con los dedos (como mover la lengua entre los dedos índice y medio), y muchas cosas más que cada vez que me acuerdo se me hace un nudo en la garganta. En ese momento no podía hacer nada, ningún auto avanzaba y esos asquerosos seres seguían con su cuento y riéndose.

    En ese momento, me sentí atrapada y muy pequeña, porque esos asquerosos seguían con su cuento y no paraban. Fue tanto el acoso que rebajaron mi persona hasta que me puse a llorar, pero ellos siguieron riéndose. Luego de unos minutos por fin pude cambiarme de pista para no verlos más.

    Desde entonces, cada vez que veo una camioneta con gente en la parte de atrás, le hago el quite o me pongo extremadamente nerviosa.

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