“Yo le pedía que parara, porque me dolía. ‘Pero si es rico’, decía él”

    2 201997

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    Nunca he asumido esto como un trauma, quizá está en mi inconsciente, quizá no. Quizá marcó una parte de mi personalidad o de mi conducta sexual, no sé. Es fuerte leerlo ahora, pero al menos es para dejar mi testimonio.

    Tenía siete años. Todo era juego con los amigos de la cuadra, todas las tardes nos reuníamos, un grupo de ocho, a jugar al luche, a la pinta, a la escondida. Entre ellos había un niño que ya no era tan niño, de unos  14 años. Yo era tan pequeña que no sé qué edad tenía, pero por su conducta quizás era un púber. No sé qué le dio al chico conmigo, no sé qué podía ver en mí si yo era una niña que ni siquiera se desarrollaba aún. El tema es que me seguía.

    Jugando al luche, se ponía detrás mío para manosearme y tocarme el trasero. Un día fui a bañarme a la piscina de una amiguita que vivía al frente y él estaba ahí. Yo andaba con unas calzas cortas, gastadas, con hoyitos en la costura. Al bañarnos, estaba todo el tiempo pegado a mí. Metía su mano debajo, intentando meter su dedo meñique por uno de los hoyitos que daba justo a mi vagina. Yo le pedía que parara, porque me dolía lo que hacía. “Pero si es rico”, decía él. Me obligaba a darle besos con lengua y a sentarme arriba de él,  sobajeándome mis partes íntimas con sus piernas. Yo no entendía nada, nunca en mi vida había escuchado ese tipo de cosas, nunca había tenido interés con la sexualidad.

    Un día, vino a buscarme a mi casa. Le dijo a mi abuelita que me invitaba a su casa, que tenía unos juegos nuevos. Yo, entusiasmada e inocente, dije sí y mi abuelita accedió sin saber lo que pasaría.  Me llevó a su casa, jugamos un rato y luego me invitó a subir a su pieza, yo vi los juegos y le pregunte por ellos, él me dijo “sí sí, pero después”. Entonces me preguntó si sabía lo que era hacer el amor. Obviamente, respondí que no. Dijo que se hacía poniéndome arriba de él y moviéndome, que si lo quería intentar, yo respondí que no. Luego, dijo “mira, yo te enseño” y con ropa, se subió arriba mío y se balanceó un par de veces. Quizá aburrido de que yo no entendiera, cambió de propuesta. Me preguntó, “¿sabes qué es el sexo oral?”. Contesté que no. Se bajó los pantalones, tomó mi mano y me chupó un dedo. “Así es, pero aquí”, dijo señalando su pene. Insistió en que lo hiciera. Aunque era inocente, no quería hacerlo. No recuerdo cómo salí de su casa.

    Hoy me pregunto, ¿qué habrá sido de él? ¿Estará enfermo de la cabeza? ¿Habrá estado enfermo a esas alturas? ¿Qué sucedía en su mente al querer vulnerar a una niña tan pequeña que ni siquiera le podía entregar lo que él quería, siendo tan joven?

    2 COMENTARIOS

    1. Lo mas seguro es que sea “normal”, solo que en ese momento estaba ahogado de hormonas que lo hacían comportarse como animal en celo y obvio tú le gustabas, puesto que por lo que dices lo hacia solo contigo. A mi me pasó algo similar, pero yo soy hombre y me pasó con un chico 2 años mayor, como de unos 14 y yo 12 (a mi me llegó muy tarde la pubertad) Igual que tú, le dije que no y jamás volví a jugar o juntarme con él, tampoco me creó ningún trauma ni me condicionó mi vida sexual, solo fue una mala experiencia que casi nunca sale a flote salvo en casos como este que leo esto.

    2. Ami me paso algo similar en donde un hombre de unos 37 años me pidio que le tocara su pene y que me daria dinero! Cuando yo tenia me imaguino unos 7 años Ese animal si que estava enfermo !! Gracias a dios no paso nada ya que en ese momento paso una persona y pude salir de hai jamas supe de ese animal nunca jamas

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